Pueblos costeros y Aymaras

 

Changos y Aymaras

A pesar de estar separados por la Cordillera de la Costa, las comunidades de changos o habitantes de la costa, y los poblados aymaras (habitantes de la precordillera y el altiplano) mantuvieron un estrecho contacto a través de los siglos. El intercambio fue tanto comercial como cultural.
Los Changos ofrecían los productos del mar y su capacidad para enfrentar situaciones extremas, especialmente en el tema de la búsqueda de agua. En tanto que los poblados aymaras ofrecían los productos generados por sus cultivos y las nuevas técnicas para textiles y cerámica.
De esta manera, la interacción de estos dos pueblos se prolongó hasta la llegada de los españoles. Con la intervención de los conquistadores, parte del intercambio quedó suspendido y las nuevas costumbres fueron impuestas en todo el territorio de Tarapacá.

Un pueblo frente al mar

Las primeras expediciones de los españoles en el norte de Chile encontraron en la zona costera a grupos de aborígenes que vivían en pequeñas comunidades que mantenían una vida sencilla en comparación con las etnias de los valles del interior.
A este grupo de pescadores y recolectores, descendientes directos de la milenaria cultura Chinchorro, los españoles les denominaron “changos”.
el término chango aparece documentado por primera vez en 1659, según los cronistas y viajeros del siglo XVII.
Esta etnia existió desde el sur de Perú hasta el río Aconcagua. Sin embargo, hay registros del siglo pasado que los ubican hasta la desembocadura del río Maule.
Los Changos se extendieron desde el norte de Perú hasta las costas de la Cuarta Región de Chile. En toda su zona de influencia mantuvieron un constante intercambio económico y cultural con los pueblos del interior
.
La ornamentación personal fue parte importante de las costumbres de los pueblos changos. Confeccionaban flautines con huesos de aves marinas y collares de conchillas
.
Morteros y vasijas en pieda o “lava negra” eran confeccionados por los Changos cerca del año cero.

Curtidos por el sol

Estos pescadores eran de espaldas anchas. Los hombre medían 1.60 centímetros y las mujeres 1.45 centímetros.
Con relación al aspecto físico de los changos, el obispo de Concepción, Reginaldo de Lizarraga, que visitó las costas de Tarapará a fines del siglo XVII, hizo la siguiente observación: “Los rostros y cuero de sus cuerpos se les ha vuelto como una costra colorada, durísima. dicen que les proviene de la sangre que beben de los lobos marinos y por este color son conocidísimos”.
La tumba de este “señor de la costa” fue hallada cerca de Iquique. Se estima que vivió en la zona de Bajo Molle en el año 1.200 DC. Usa un chaleco de lana y un sombrero confeccionado con plumas de aves tropicales. Cazaba con arco y flecha. Guardaba sus utensilios en un “Carcaj” de piel de zorro.
La construcción de balsas de cuero de lobo marino inlfado, fue la característica típica de los changos.
Los changos recorrieron la costa entre Arica y Aconcagua en pequeños grupos familiares que se movilizaban en balsas de cuerpo de lobos inflados.

En sus rituales funerarios, los Changos confeccionaban pequeñas balsas de madera de cactus como una manera de proveer al difunto de todo lo necesario para “seguir la vida”. Todos los artefactos que iban junto al difunto eran pintados de rojo, colo considerado para las ceremonias de luto.

Saladores de Pescado

Los changos procesaron el pescado, sobre todo el congrio y el toyo. Fuerons los primeros trabajando bajo la modalidad de “seco” y “salado”. También arponeaban grandes cetaceos y recolectaron mariscos en el litoral.
Los changos por siglos extraían guano en baja escala. Ellos conocían sus bondades como fertilizante. Intercambiaban este producto con los pobladores del interior, cuyos cultivos lo requerían.
A principios del siglo XVI iniciaron la extracción en forma más organizada y bajo el control de los españoles.
Las influencias de los poblados del interior fueron patentes en la cultura de los changos. Como características común entre estos grupos se encuentea los tocados cefálicos  y los deformadores de cráneos que fueron empleados desde épocas remotas. Como aprte de su espiritualidad los changos adoraban al mar o a la a”mamacocha” y a parte de los productos que extraían de él.
En forma especial respetaban a la ballena y en ciertos sectores a peces específicos, dependiendo la abundancia de extracción de la especie durante un periodo determinado.
En sus rituales funerarios era común que pintaran los cuerpos y los cubrieran con pieles y plumas de pelícanos. También poseían algunas características de la momificació estilo Chinchorro. Las sepulturas de la costa durante el período de Desarrollo  Regional incluían  en las ofrendas figuras que simbolizaban algún aspecto de la actividad pesquera artesanal.

Una vida contemporánea

El sociólogo Bernardo Guerrero  indica que luego de la llegada de los españoles, los poblados indígenas del litoral sufrieron la explotación hispana del guano y de una pequeña industria de pescados secos. Los changos fueron la principal mano de obra en estas actividades, las que permitieron el desarrollo paulatino de los puerto de Pisagua, Iquique y El Loa.
Ya en el siglo XVII exitían registros en que indicaban que los changos se acercaron al puerto como mano de obra en la explotación del guano, tal como sucedió en la isla Serano.
Al comenzar el siglo XVIII, la población de changos fue decreciendo. Indicador de lo anterior es que en la Isla Serrano se incorporó población  de raza negra en la extracción de guano.
Los changos también, aunque en un modo periférico, trabajaron en el salitre, cargando sacos del “oro blanco” en sus balsas en dirección a los veleros que lo llevaban al Viejo Mundo.
El investigador Patricio Advis estima que la población de changos en 1581 oscilaba entre las 2.000 y 3.000 personas. En un intento por construir un plano urbano de Iquique de ese entonces, Advis indentifica asentamientos en Iquique, Cavancha, Bajo Molle, Punta Gruesa, Chucumata, Aguadita, Punta de Lobos y hacia el interior en Soronal y Alto Caramucho.
Con el correr de los años, según Guerrero, la identidad cultural de los changos se fue diluyendo a medida que la ciudad avanzaba y la modernidad llegaba al puerto.

En su época más primitiva los hombres de la costa utilizaban taparrabos confeccionados con fibras vegetales.
Los tejidos con lanas de auquénidos y, en algunos casos, de cabello humano, forman parte de los vestigios que dejaron los primitivos habitantes de la costa.
La influencia Tiwanaku se sintió en la costa. Este gorro de 4 puntas servía para deformar cráneos de niños y adolescentes.
Tiwanaku también trajo el uso de alucinógenos en ceremonias religiosas. En los asentamiento de la costa se encontraron diversas formas de tablillas, tubos para aspirar y brochas para limpiar.
Varias reproducciones realizadas por historiadores consignan que los changos utilizaron sus embarcaciones para transportar salitre hacia los barcos. 

Los pueblos del interior

El intercambio que se generó entre los pueblos de la costa y del interior duró hasta la llegada de los españoles.
Cestería y trabajos en fibra vegetal con diseños rudimentarios era lo que generaban los poblados agroalfareros mil años A.C.
Caravanas de llamas cargadas con granos y cereales eran parte de la vida integrada por ambos grupos aborígenes. De esta manera los del interior iniciaron la colonización de algunas caletas para explotar sus propios recursos. Posteriormente el pueblo Chinchorro y los llegados desde el interior se mezclaron y generaron un nuevo pueblo con características propias, que más adelante posibilitaría la aparición de los Changos.
– Quínoa y maiz, además de textiles y cerámicas eran los productos que intercambiaban los pueblos del altiplano con sus hermanos de la costa.

Influencia Tiwanaku

Cerca del año 400 DC la cultura Tiahuanaco o Tiwanaku, inició lentamente su influencia en el altiplano chileno y los valles y poblados de la Pampa del Tamarugal.
Tiahuanaco levantó templos y construcciones monumentales para el culto a los dioses representados por pumas y cóndores. Parte de su quehacer fue traspasado a los pueblos costeros y de los valles del norte de Chile, en especial la intensificación del uso de la llama para el transporte de maíz, pieles y cereales. También introdujo el uso de alucinógenos, bolsos y tejidos rudimentarios.
A pesar de su poderío, el pueblo Tiahuanaco no dominó políticamente la zona; sólo influyó en su concepción cultural hasta el año 1.100 DC, cuando comenzó su proceso de desintegración.
– La influencia Tiwanaku se evidencia en la gran elaboración de los textiles.
– Los deformadores de cráneo eran de dos tipos. Uno anular que utilizaban turbante de textil y otro tabular en el que usaban almohadillas similares a cintillos. La usanza tabular era más común en el interior.
– Sombreros y adornnos de la cultura Tiwanaku del año 1.000 a 1.450.


La identidad aymara



Antes de la presencia Inca en estas tierras, de la llegada de los españoles y la posterior creación de los estados, el pueblo aymara estaba presente en el altiplano; en los valles y oasis de la Primera Región.
Con mil años de historia como pueblo unificado en una sola lengua, costumbres y organización social, esta cultura evolucionó gracias a la creación de los reinos o señoríos indígenas.
estos grupos, esparcidos en lo que hoy es Bolivia, Perú y Chile, se reunían en reinos que tenían en común la lengua aymara o Haque Aru.
Con el paso de los siglos, unieron criterios culturales hasta convertirse en lo que actualmente se conoce como “Nación Aymara”.


– A pesar de la imposición de la cultura hispana, el pueblo aymara continúa con muchas de sus tradiciones hasta la actualidad.
– Los “yatiri” o curanderos aymaras aún prestan sus servicios en los poblados del altiplano. El arte de sanar se pasa de generación en generación desde tiempos prehispánicos.






Dibujos en la tierra

Los aymaras mantuvieron un gran desarrollo cultural durante el periodo conocido como de Desarrollo Regional, entre el 1100 y 1470 DC.
Conformaron territorios autónomos y construyeron los pukaras que eran fortalezas defensivas en contra del ataque de pueblos foráneos o rivales.
En este periodo también se construyeron los geoglifos en los faldeos de algunos cerros de la Primera Región. Cada geoglifo tenía una ubicación estratégica, en los cerros, en los faldeos orientales dela Cordillera de la Costa, el sector de Pintados y en las quebradas que atraviesan la Pampa del Tamarugal.
Existen desde el valle de Azapa hasta el Río Loa.
Investigaciones actuales han determinado que el objetivo de los geoglifos era señalizar el paso de las caravanas entre la sierra y la costa y mostrar puntos para abastecerse de agua.
También por su simbología no se descarta que cumplieran funciones rituales o de culto a las divinidades.






– El Gigante de Atacama ubicado en el cerro Unita, es uno de los geoglifos más reconocidos en el Norte Grande de Chile.

– Los geoglifos de Pintados en la comuna de Pozo Almonte, indican el paso de grupos de caravanas hacia la costa.

Territorio Aymara

Para el antropólogo Olaf Olmos, el concepto de “Territorio Aymara” viene de tiempos inmemoriales. A su juicio “fue antes de los Incas, de la llegada de los españoles y previo a la conformación de los países”.
Dentro de la cosmología prehispánica existía la idea de una sola y gran nación que ocupaba, vivían y compartía los recursos provenientes del mar, valles, sierra y selva.
“Esta era la nación aymara que la conformaban los reinos como los Collas, Pacajes, Carangas, Omasuyos, Canas, Canchis, Ubinas, Lipez, Collaguas, que junto a otros pequeños señoríos tenían en común la lengua Haque Aru; una cerámica que usaba colores similares y una misma forma de organizar la comunidad en mitades o sayas”.
Todos los pueblos compartían creencias, una misma forma de entender y comprender el mundo, una misma religión, además de utilizar sin problemas los recursos de un mismo y gran territorio, ubicado desde las cercanías de la selva, el altiplano y hasta los pequeños y grandes valles serranos y costeños.
“A este territorio respetaban y rendían culto porque de sus recursos vegetales, animales, suelos agrícolas y aguas sabían que dependían sus posibilidades de vivir”.
Esta conciencia social genera el respeto y culto a la “Pachamama”.De ella dependía la subsistencia de la comunidad, la familia, los hijos y del ganado.
Sus antiguos habitantes relataban a través de mitos y leyendas cómo de las aguas había surgido la vida y dado origen a sus antepasados creadores de los linajes, de sus reinos o señoríos, en los cuales ellos reconocían sus parentesco.
En la religiosidad y creencias de estos pueblos, también los animales eran importantes. A través, de ritos se les rendía cultos a especies de gran prestigio para la forma de comprender el mundo. El puma, el cóndor, la serpiente, el zorro y la rana fueron algunos de estos animales sagrados. Muchos de los ritos que ellos representaban asimilaban los movimientos, sonidos o comportamiento de estas especies.
“El hombre andino se veía a sí mismo como parte de esa naturaleza en la cual vivía y esa es la visión que aún conserva”, señala Olmos.

Construción en los cerros

Existen dos familias de geoglifos. Una de ellas aprovecha el material rocoso colo oscuro para dibujar una especie de mosaico que contrasta con el fondo más claro de la tierra. Otra técnica empleada es el “raspaje” de la capa superficial oxidada, resultando unos dibujos claros contra el fondo oscuro del suelo.
Los tipos de dibujos han sido clasificados en familias geométricas con círculos, cuadrados y rombos, además de líneas quebradas. También están las familias zoomórficas que representan a animales, especialmente grupos de camélidos, pumas, y aves. La familia antropomórfica utiliza figuras humanas, a veces usando arcos y flechas. En general los geoglifos reúnen figuras que pertenecen a más de uno de estos tres grupos.

– Los geoglifos se localizan en lugares visibles como cerros aislados y en los faldeos orientales de la Cordillera de la Costa.

Los aymaras y la influencia Inca

En el altiplano, donde las comunidades mantenían una fuerte conexión social y económica, surgieron los primeros avances del imperio de los Incas. Con la expansión del Tawantinsuyo o de los cuatro “suyos”, como se conocían en lengua quechua al imperio Inca, e desarrollo de los reinos y señoríos aumaras es transformado en 1470 en un anexo o provincia dependiente del Cuzco. el avance de los Incas se extendió hasta el río Maule.
Para llevar a cabo el proceso de dominación, los incas trasladaron colonias militares y campesinas a los valles asimilados. Con ellos construyeron un complejo sistema de vías de comunicación que hoy es conocido en todo el mundo como el “Camino del Inca”.
El antropólogo Olaf Olmos explica que los incas al conquistas a los aymaras, les exigieron el pago de tributo en productos agrícolas, artesanales y mano de obra. Todo esto para llevar a cabo los trabajos que emprendió el imperi

o en ese tiempo como caminos, puentes y obras de riego.
a pesar de esta presión, el inca les respetó su forma de organización social, fiestas, creencias y religiosas, costumbre y sus propios jefes; pero al mismo tiempo, dependían políticamente del dominio del Cuzco.
El dominio inca duró apenas 65 años, ya que en 1535 llegaron los españoles quienes cambiaron el destino del imperio y, con ello, el futuro de la Provincia de Iquique.

– Kenos era un cáliz sagrado de madera que se utilizaba en las ceremonias incas.
– El Camino del Inca, cuya construcción comenzó en 1438 DC, atravesaba todo el imperio. Partes de esta ruta aún existen en el altiplano chileno, entre Putre y San Pedro Atacama.
– El entierro inca en Cerro Esmeralda fue encontrado hace 20 años. En él se hallaron dos cuerpos: una doncella de 18 años y una niña de 9 que presumiblemente era su servidora. Fueron sacrificadas a mediados del siglo XV, antes de la llegada de los españoles.

Los Camélidos

Los camélidos andinos se encuentran emparentados con los camellos y son los mayores animales nativos de esta zona. Fueron y son utilizados por el pueblo aymara tanto para transporte como fuente de lana, cuero y alimento.
Los españoles llamaban “oveja” a la llama y describieron en sus crónicas el uso múltipleqe le deban los indígenas.

Llama.- Es el de mayor tamaño entre los camélidos andinos. Es domesticable y usado como animal de carga y para alimentación. Su lana es la más gruesa entre los camélidos. Da unos 4 kilos de lana con esquila cada dos años. Es el menos selectivo en su alimentación y pasta entre prados de paja brava, sin ningún problema.

Vicuña.- Es el más pequeño de los cuatro camélidos sudamericanos. No se puede domesticar. Vive en grupos familiares de un macho y hasta de 5 hembras. Se mueve entre los pastizales y bofedales del altiplano. La hembra sólo tiene una cría al año. Fue casi exterminado por la demanda de su cuero y lana. Gran valor tiene su lana, ya que es la más delgada fibra animal existente en el mundo después de la que genera el gusano de seda. Fue empleada en los textiles más finos en las culturas nativas. La vicuña sólo produce 180 gramos de lana en un lapso de dos años. Actualmente esta especie está protegida . En 1973 existían mil de estos animales. A mediados de los años 90, su número llegaba a los 27.000.

Guanaco.- De color café claro, pelo corto y de tamaño un poco mayor que la vicuña, es de difícil domesticación. Hoy existen cerca de 1.000 ejemplares en los parques nacionales de Chile (año 2000).

Alpaca.- Es un poco más pequeña que la llama. Tiene una gruesa capa de lana que cubre hasta los ojos. Su lana es de variados colores desde el blanco, pasando por una gran gama de caé y gris, hasta el negro puro. Rinde hast 5 kilos de lana cada dos años. La textura es delgada y sedosa, por lo que la convierte en la mejor para los tejidos de calidad. La alpaca es la más selectiva en su alimentación y sólo come en los bofedales, donde los pastos son más tiernos

Primeros habitantes

Periodo Arcaico: 8.000 a 1.000 AC. Destaca la cultura Chinchorro en el litoral de Arica e Iquique. Son pueblos cazadores y recolectores.

Periodo Formativo: 1.000 AC a 300 DC. Marca el inicio de la domesticación y pastoreo de animales acompañado de una agricultura incipiente. También comienza la alfarería rudimentaria y el manejo de metales. Los textiles son dibujados con motivos geométricos.

Periodo Tiwanaku: 300 a 1.100 DC. El imperio desarrollado en la cuenca del Lago Titicaca en el altiplano boliviano extiende su influencia hacia Chile. Se intensifica el comercio entre la costa, la sierra y el altiplano. Aportan nuevas técnicas como el uso de terrazas y canales. La cerámica muestra diseños con trazos negros sobre fondo rojo y blanco. También introducen el uso de alucinógenos en ceremonias rituales.

Periodo de Desarrollo Regional: 1.100 a 1.470 DC. Es la época de los señoríos autónomos. Las manifestaciones culturales expresadas en vestimentas objetos de ornato y utilitarios revelan un extraordinario desarrollo en el uso del color. Aparecen los pukaras, fortalezas que defiende los territorios autónomos.

Periodo Inca: 1.470 a 1.535 DC. El Imperio Inca nace en la sierra peruana y se extiende a Chile hasta el río Maule. Implica la creación de vías de comunicación. Traen nuevas técnicas y estilos para la cestería, cerámica y textiles. Este corto periodo se acaba con la irrupción de los primeros conquistadores españoles, quienes generan una profunda transformación en las comunidades nativas.

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